China en el espacio 2026: 92 lanzamientos en 2025, Tiangong orbital, Tianwen-2 hacia asteroides, Chang'e en la Luna y Marte en horizonte
La Administración Nacional Espacial China ya opera estación orbital propia, trajo muestras del lado oculto de la Luna en 2024 y lanzó Tianwen-2 a un asteroide en mayo 2025. 2026 trae Shenzhou-23, cohetes reutilizables y agenda lunar tripulada al 2030.
El programa espacial chino, coordinado por la Administración Nacional Espacial China (CNSA, 国家航天局) y operado conjuntamente con la Corporación Aeroespacial Ciencia y Tecnología (CASC) y el Ejército Popular de Liberación, ejecutó 92 misiones de lanzamiento durante 2025 —alza del 35% sobre 2024, cifra que coloca a China en segundo lugar mundial después de Estados Unidos. La estación espacial orbital china Tiangong (天宫, 'Palacio Celestial'), de configuración T en órbita baja terrestre a 340-450 km, operativa permanente desde 2022, funciona como laboratorio orbital nacional con más de 180 proyectos científicos ejecutados hasta fines de 2024 y generación superior a 300 terabytes de datos. La nave Chang'e-6 (嫦娥, diosa de la Luna) retornó el 25 de junio de 2024 1.935 gramos de material recolectado en el lado oculto de la Luna —primeras muestras humanas obtenidas del hemisferio lunar opuesto a la Tierra. China cuenta con la única estación científica activa en Dome A antártica (Kunlun) que opera servicios para misión lunar tripulada proyectada hacia 2030. La misión Tianwen-2 (天问, 'Preguntas al Cielo') fue lanzada en mayo de 2025 hacia el asteroide co-orbital 469219 Kamoʻoalewa con recolección de muestras de regolito y posterior viaje al cometa activo 311P/PanSTARRS, retorno proyectado al 2027. El calendario 2026 incluye observación cercana de Kamoʻoalewa por Tianwen-2, misiones tripuladas Shenzhou-23 y Shenzhou-24 a la estación Tiangong, prueba de vuelo de cohetes reutilizables Long March-10 y Zhuque-3, lanzamiento de constelaciones de internet satelital Guowang y Qianfan, y avance en preparación de la misión Chang'e-7 al polo sur lunar.
El programa espacial chino tiene tres lógicas superpuestas que conviene distinguir. Primera lógica — científica abierta: Tianwen, Chang'e y Tiangong producen ciencia publicable en revistas internacionales, con cooperación creciente con la Agencia Espacial Europea (ESA) que aporta instrumentos al Chang'e-6 y a Tianwen-2, y con países del Sur Global vía la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS, International Lunar Research Station) anunciada en 2021 conjuntamente con Rusia y abierta a Belarús, Pakistán, Azerbaiyán, Sudáfrica, Venezuela, Egipto, Tailandia, Nicaragua y Senegal como miembros firmados. Segunda lógica — comercial: la liberalización del sector privado espacial chino desde 2014-2015 permitió emergencia de empresas como LandSpace (Zhuque), Galactic Energy, Space Pioneer, iSpace, Orienspace y Deep Blue Aerospace, equivalentes parciales de SpaceX, RocketLab y Blue Origin. La constelación Qianfan (千帆, 'Mil Velas') apunta a más de 14.000 satélites para competir con Starlink y la chilena LATConnect60 en internet satelital global. Tercera lógica — militar-estratégica: BeiDou (北斗, 'Osa Mayor'), el sistema de navegación satelital chino completado en 2020, opera como alternativa al GPS estadounidense, con cobertura global y precisión equivalente. Sus estaciones de calibración terrestre se ubican en las cinco bases antárticas chinas y en países Belt and Road, incluyendo Argentina (estación de espacio profundo de la CNSA en Neuquén operativa desde 2017, foco de tensión con el gobierno argentino entre 2017 y 2023). La superposición civil-militar-comercial es propia del modelo chino y diferencia al programa espacial chino del estadounidense (separación NASA-Pentágono más nítida formalmente).