Europa quiere recuperar el paracetamol y dejó en pausa la última química con que se fabrica
INEOS paró en septiembre de 2026 sus tres plantas de Hull —500.000 toneladas de ácido acético al año, la última planta a escala mundial de Europa— y culpa a un gas que cuesta 12 veces el de Estados Unidos. La misma empresa amplía capacidad de ácido acético en China.
El hecho
Qué pasó, sin interpretaciónEl 22 de septiembre de 2026, INEOS dejó en pausa sus tres plantas de Hull, en el Reino Unido, que fabrican ácido acético, anhídrido acético y acetato de etilo. Es la última planta de acetilos a escala mundial que le quedaba a Europa: 500.000 toneladas de ácido acético al año y 350.000 de sus derivados. La compañía mantiene por ahora a unos 250 trabajadores y habla de paralización temporal, no de cierre definitivo: las plantas pueden reabrir si baja el precio del gas. Su presidente, Sir Jim Ratcliffe, culpa a la energía, con un gas británico que calcula en 12 veces el nivel de Estados Unidos y 8 veces el de China. El dato que casi nadie nombra es para qué sirve el anhídrido acético: fabricar aspirina, paracetamol, detergentes y plásticos. Mientras Hull se apaga, GlobalData proyecta que China aportará más del 90 por ciento de la nueva capacidad mundial de ácido acético entre 2024 y 2028, unos 6,7 millones de toneladas. Y la propia INEOS participa de una empresa conjunta que levanta una planta de ácido acético de 1 millón de toneladas en Daishan, China, con arranque previsto para 2026.
El contexto
Cómo se conecta con la cadena más grandeLa paradoja llega hasta el absurdo. Francia cerró su fábrica de paracetamol en 2008 por el precio asiático y hoy paga más de 100 millones de euros y apoyo público para recuperar esa capacidad con Seqens. Al mismo tiempo, Europa deja en pausa el anhídrido acético, uno de los químicos que esa misma industria farmacéutica necesita para fabricar el medicamento. Recuperar el producto final mientras se enfría el insumo que lo alimenta describe cómo una región rica pierde eslabones de su cadena cuando el costo de la energía decide quién fabrica. El combustible del problema tiene nombre: un gas europeo caro frente a uno chino barato y una sobrecapacidad china que se construye año a año.
Escenarios de solución
No solo el problema — qué puede hacer ChileChile usa su costo energético bajo como argumento industrial y atrae procesamiento químico aguas abajo, la ventaja que Europa perdió.
Chile condiciona la inversión extranjera a transferencia de proceso y formación de técnicos, no solo al armado final.
Chile sigue exportando materia prima cruda y recompra el producto terminado, replicando el problema europeo sin su excusa energética.
▸ Análisis estratégico · The Chinaexpert
Quién gana, quién paga y qué decide Chile
Una pausa, no un cierre
Conviene decirlo con precisión: INEOS dejó las plantas de Hull en paralización temporal, no en cierre definitivo. Mantiene a unos 250 trabajadores y declara que pueden reabrir si cae el precio del gas. Tratar esta pausa como un cierre consumado sería adelantar un desenlace que todavía no ocurre. Lo que sí es un hecho es que la última gran planta de acetilos de Europa dejó de producir, y que el mercado europeo quedó dependiendo de importaciones de Asia mientras dure la pausa.
El anhídrido acético, el eslabón que casi nadie nombra
El ácido acético y su derivado, el anhídrido acético, parecen químicos anodinos. Pero el anhídrido acético es la materia prima con que se fabrican la aspirina y el paracetamol, además de detergentes y plásticos. Un insumo que cuesta centavos alimenta industrias que facturan miles de millones. Cuando ese eslabón se concentra en pocos productores, el poder se corre hacia quien controla el insumo, no hacia quien fabrica el medicamento final.
La misma empresa que apaga Hull amplía en China
El detalle más revelador va más allá del gas. La propia INEOS participa de una empresa conjunta que construye una planta de ácido acético de 1 millón de toneladas en Daishan, China, con arranque en 2026. La decisión industrial sigue el costo de la energía, no la bandera. Europa fija metas de relocalización; el capital privado va donde el gas es barato. GlobalData proyecta que China concentrará más del 90 por ciento de la nueva capacidad mundial de este químico hasta 2028.
Dónde queda Chile y su energía barata
El caso de Hull es una advertencia y a la vez una oportunidad para Chile. Lo que mató la competitividad europea —el costo del gas— es precisamente la ventaja que Chile puede construir con solar, eólica e hidrógeno verde. Procesar aguas abajo, con energía barata, es la diferencia entre exportar concentrado y exportar producto. La pregunta es si Chile diseña esa apuesta o si deja que la ventaja energética se quede en el papel de las estrategias oficiales.
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Europa quiere recuperar el paracetamol y dejó en pausa la última química con que se fabrica Para Chile la pregunta de fondo apunta a dónde mira cuando diseña su política industrial: al producto que se vende o a la cadena de insumos que lo hace posible. Lo cubrimos en The Chinaexpert News 👇
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