China-Irán, 5 años del acuerdo de 25 años: poco construido en ferrocarriles y puertos, mucho petróleo bajo radar y el conflicto con Israel pesa
El acuerdo se firmó el 27 de marzo de 2021 en Teherán. 5 años después la implementación va lenta. Las sanciones occidentales y la guerra Israel-Irán de 2025 frenan la inversión china en infraestructura. El petróleo sí fluye discreto.
El Programa de Cooperación Integral de 25 años entre la República Popular China y la República Islámica de Irán fue firmado en Teherán el 27 de marzo de 2021 por los entonces cancilleres Wang Yi y Mohammad Javad Zarif. El acuerdo apunta a integrar plenamente a Irán dentro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative) y a habilitar zonas comerciales estratégicas chinas en territorio iraní. La cifra de inversión asociada fue inicialmente estimada en US$400.000 millones a lo largo de los 25 años, aunque el texto firmado no especifica monto preciso. 5 años después de su firma, el balance de implementación documentado es notablemente menor que las expectativas iniciales. Aumento moderado de exportaciones de petróleo iraní a China operadas frecuentemente bajo radar para evadir sanciones secundarias estadounidenses (entre 1,3 y 1,7 millones de barriles diarios estimados en 2025 según fuentes occidentales). Presencia china creciente en sectores específicos: automóviles (Chery, JAC Motors), telecomunicaciones (Huawei con limitaciones), bienes de consumo y comercio electrónico transfronterizo. Muy pocos proyectos de infraestructura mayor completados a escala: la línea ferroviaria Teherán-Mashhad sigue en obras, el puerto de Chabahar avanza lento, los proyectos energéticos quedaron pausados. En enero de 2026 el viceministro iraní Jalalzadeh declaró que Irán sostiene plenamente la cooperación con China y garantizará la seguridad del personal chino. El 2026 marca el aniversario 55 del establecimiento de relaciones diplomáticas formales entre Beijing y Teherán (1971). El conflicto militar entre Israel-Estados Unidos e Irán que escaló entre 2024 y 2026 introduce nueva variable estructural sobre la implementación del acuerdo.
La lentitud de implementación del acuerdo China-Irán tiene 4 causas estructurales que conviene mapear juntas. Causa 1 es presión sancionatoria. Las sanciones secundarias estadounidenses contra empresas que operan con Irán generan riesgo de exclusión del sistema financiero global y del mercado estadounidense para cualquier compañía china pública o privada. Las grandes corporaciones chinas con exposición a Wall Street (Alibaba, Tencent, BYD, CATL parcialmente, ICBC, Bank of China) calculan riesgo y prefieren cautela. Las inversiones que sí avanzan suelen ser de empresas estatales chinas sin exposición occidental significativa o de entidades privadas pequeñas tolerantes al riesgo. Causa 2 es priorización geográfica china. El Belt and Road redirige capital prioritario hacia Pakistán (corredor CPEC), Sudeste Asiático, África subsahariana y Asia Central. Irán queda como nodo secundario pese a la firma con bombo del acuerdo de 25 años. Causa 3 es inestabilidad regional. Los conflictos en Yemen, Líbano, Siria, Gaza y la escalada Israel-Irán de 2024-2026 elevan el riesgo de operar infraestructura mayor en territorio iraní. Las aseguradoras internacionales suben primas para puertos, ferrocarriles y oleoductos en zona Persa. Causa 4 es interna iraní. El régimen de la República Islámica sufre presiones económicas internas (sanciones + inflación + protestas), inestabilidad política tras la muerte del presidente Raisi en helicóptero (mayo de 2024), y debate doctrinario interno entre conservadores y reformistas sobre la dependencia de China. La elección de Masoud Pezeshkian como presidente en julio de 2024 movió moderadamente la línea hacia búsqueda paralela de acercamiento con Europa. La consecuencia operativa internacional es que el acuerdo de 25 años opera más como marco diplomático y palanca de negociación que como hoja de ruta de proyectos cumplidos. China retiene la opción de implementación acelerada si la geopolítica cambia. Mientras tanto, el petróleo iraní fluye discreto, la marca relacionada con la asociación estratégica integral se mantiene viva y el acuerdo cumple función simbólica para ambas partes sin compromisos costosos.